bloqueo de la eficacia

3 tipos de bloqueos: el bloqueo de la eficacia


¿Qué es bloqueo de la eficacia?

Ahora te lo cuento qué es bloqueo de la eficacia pero primero déjame contextualizar.

  • Hablamos de bloqueos en el camino a conseguir lo que te has propuesto (objetivos, metas, propósitos), dígase tus cambios.
  • Una preciosa manera de identificarlos (sin ningún tipo de duda  para mí es de lo mejor que he encontrado) es la que hace Gloria Mendez con su método y que en esta casa uso para guiar o ayudar a mis queridísimas clientas (algunos hombres espectaculares también) hacia sus objetivos. Y es que nos solemos encontrar con 3 tipos de bloqueos antes de conquistar cada cambio serio:
    • Bloqueo de la acción. Los llamo “frenos”. Ya hemos hablado anteriormente de los frenos en este blog.
    • Bloqueo de la eficacia. Este post se dedica a ello
    • Bloqueo de tu entorno, de las circunstancias, de los otros, de la suerte, de todo eso aparentemente exterior a tí. Son la monda, ya los iré presentando en el tercer post de esta serie

Este post va de ejemplos reales, con palabras que casi seguro podrían ser tuyas. Va de los muros de piedra altos, anchos y largos, mucho más de lo que quisiéramos a veces y que son, sólo, bloqueos. En este caso bloqueo de la eficacia o eficacia bloqueada

¿La buena noticia?. Que si lo identifico le empiezo a ver la cara. Y si le veo la cara puedo hacer varias cosas, ¿cierto?: Lavarla si es sucia, embellecerla si está fea, alimentarla si está famélica, curarla si está enferma, y podríamos seguir con la metáfora

bloqueos de la eficacia

la clave: la autoobservación + acción acorde

El bloqueo de la eficacia

El segundo bloqueo (de los 3 mencionados antes) aparece cuando ya hay acción, pero:

-no pasa lo que quieres

-y sí pasa lo que no quieres o … bueno, lo que pasa ni fu ni fa pero no te acerca al objetivo

Ahora sí, ahora vamos al tema de hoy, porque … casi seguro que a tí también te ha pasado “otra vez” eso.

Otra vez que has tomado el camino que no era, otra vez que te han engañado, otra vez que has elegido al socio equivocado, otra vez que te has apuntado al gimnasio o al curso x y no lo has aprovechado, otra vez que se te ha escapado el tren, etc

Esa es una de las pistas que nos dicen que tenemos bloqueo de la eficacia. Ese “otra vez”

La otra pista es cuando haces cosas cuya consecuencia no es lo que esperas. Ejemplo: “Cocinas lentejas (se entiende que para comer) y se te queman. -Ya ves que gracia-”

¿Cómo se sale de él?

Básicamente con un “divide y vencerás”. Básicamente se sale con autoobservación y autoconciencia para hacerte un diagnóstico y, luego, corrigiendo.

No sólo pensando, imaginando, planificando, pagando a un buen profesional, etc, si no actuando, haciendo o implementando en consecuencia. Lo primero casi siempre es necesario pero lo segundo es imprescindible.

¿Qué es eso que quieres hacer para salir del bloqueo de la eficacia? Este post no da para explicar cada una de las herramientas que usamos. Pero lo cierto es que todas ellas se basan en aplicar el más puro sentido común y corrigiendo lo que hayas aprendido de tu autoexamen.

 

Veamos algunos ejemplos:

… tengo poco trabajo, me cuesta, me pesa, debilitada en mi andar por la vida, me paralizo, me colapso, me encasillo

Espero que no estés así en este momento…pero quizá sí, o quizá sí lo has estado en el pasado o conoces a alguien que se explica con estas palabras.

Y aunque es doloroso cuando nos pasa, mucha parte es justamente por el modo en que nos contamos las cosas que nos ocurren.

Como me decía una clienta el otro día: “he aprendido que en cada circunstancia de mi vida, siempre soy libre de decidir si es una puta mierda, o si es una oportunidad“.

Los líderes de verdad (y también personas de tu entorno), casi todos tienen vidas donde han decidido hacer de experiencias tremendas iniciativas poderosas. -Lee biografías, en serio, se nos van todas las tonterías de golpe. O bueno, también sirven en modo peli ;) –

Fíjate, sin embargo, que la protagonista está haciendo cosas pero no le funcionan.

La buena noticia es que se puede cambiar de contarlo así, a contarlo con mucha más conciencia y dividiendo cada parte.  ¿Qué no he cambiado aún y cuándo y cómo pienso empezar a hacerlo?

Y vale, sí, puede ser largo y a veces algo pesado, pero vale mucho la pena. Porque reconocerás conmigo que es mucho peor leer tu vida con frases del tipo del encabezado

  • tengo poco trabajo —> ¿qué has hecho hasta ahora, qué sí que te he dado algo de trabajo?
  • me cuesta —> ¿qué es exactamente lo que te cuesta? ¿lo tecnológico? ¿escribir? ¿explicarte? ¿?
  • … con cada parte de esa frase

Hasta aquí iría el autoanálisis. Pero con ello no hacemos gran cosa, y tiene el peligro que si nos quedamos en este punto aumente aún más la mochila de la pesadumbre. Por tanto es fundamental el siguiente paso: Tu propia receta

¿Cómo?

  1. Tomamos una de esas frases, por ejemplo, “me cuesta —> ¿qué exactamente lo que te cuesta? ¿estudiar ? ¿aprender? ¿lo tecnológico? ¿escribir? ¿explicarte? ¿?
  2. Ante la respuesta que te hayas dado, crea una nueva pregunta del tipo ¿qué podría hacer para que “estudiar” me cueste menos?
  3. Intenta que te salgan varias respuestas. En este caso podría ser: contratar a alguien que me enseñe / ir a algún centro / contratar a alguien que lo haga / averiguar porqué me cuesta tanto – a lo mejor sólo es una creencia vieja – y hacer algo en consecuencia / hacerlo en un ambiente más bonito / tener música que me anima cuando me pongo con ello / …  Qué se yo. En este caso real la clienta dijo: “ir a estudiar a un tejadillo que hay en mi casa”
  4. Una vez hecho, date cuenta como ha sido el resultado. ¿Que ha ido mejor?, bingo!. ¿Que no ha tenido efecto? Prueba otra cosa. ¿Que ha ido peor? Elimina de la lista esa opción.
  5. Y sigue

¿Qué tal si pruebas y nos cuentas como ha ido?

Sobre obligaciones legales:  “Hasta ahora, o no me han dado suficiente información, o no suficientemente entendible”

Esta persona ya está en acción. Ya ha ido a informase en el pasado. Pero no ha ocurrido lo que debería haber ocurrido, que es “saber” lo que le tiene que hacer o lo que le conviene mejor.

El tema es que normalmente nos quedamos ahí parados, sabemos que no hemos entendido bien o que nos falta aún información, pero en lugar de solucionarlo con la persona que nos estaba ayudando, nos vamos a casa a medias. Y nos lo contamos a nosotros mismos con una frase como la de arriba “no me lo ha explicado bien, o … no he entendido lo que me ha explicado”

Se trata de dar un paso más en esta reflexión. Algo como: ¿He preguntado lo que quería? ¿He hecho las suficientes preguntas? ¿Era el lugar adecuado? ¿Tenía confianza para preguntar y porqué sí o porqué no la tenía?

Se trata de destilar: ¿qué podrías haber hecho distinto y mejor en aquellas consultas, cursos, talleres, etc donde te fuiste a informar? Y la próxima vez que tengas opción implementar

Fíjate que de nuevo se trata de autoconocerse mejor, ¿para qué?. Pues sí, exactamente por eso que espero  estés pensando, para que la próxima vez que vayas a informarte, tengas claro qué preguntas tienes, qué respuestas necesitas, y para que aciertes en el lugar / persona donde vas a preguntar.

Ahora te toca a ti, ¿tienes algún bloqueo de la eficacia? Cuéntanos tu experiencia, qué cosas te han funcionado. Y si piensas que este artículo les puede servir a otras personas, díselo y compártelo.

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