Mejorar las relaciones cuidando los valores - SoniaJCook

Mejorar las relaciones cuidando los valores


Las relaciones humanas en el marco de una empresa, vaya tema.

Tenemos la suerte que hemos acotado mucho, hemos dejado fuera todas las demás relaciones, las de familia, las de amigos, las de colegas, las de pareja, las de fans, las de qué se yo.

Bajo la óptica que nos proporciona la Triformación Social (resumida en estos post y audios de autoconsultoría),  aquella parte que se engloba las relaciones es… como decirlo, es el “alma” de la empresa. Es como decir que una empresa tuviera sentimientos, emociones, pensamientos, etc pero que viven en las personas que la hacen cada día, que la conforman cada día.

¿Qué personas conforman una empresa?. Hay todo un mundo, en serio. Así groso modo tenemos: clientes, proveedores, trabajadores, suministradores de luz, agua, etc, bancos, socias o socios, financiadores, colaboradores, entidades profesionales a las que pertenecemos, mentores, supervisores, consultores, gestores, administración pública, medios, fans o audiencia on y off line, entorno o consejeros de nuestros clientes, etc.

Cuando estamos en la fase inicial de un proyecto, digamos en la fase emprendedora, de prototipos, de probar si sirve la idea que queremos materializar, y hacemos el trabajo concerniente a relaciones, veo que suele gustar, suele dar alguna luz, pero parece como muy lejano, como…utópico.

Sin embargo, cuando el cliente es una empresa con ya una trayectoria de varios años, he comprobado que es aquí, en las relaciones, donde muchas veces están los grandes nudos.

Eso como consultora. Porque como trabajadora o amiga o confidente o similar de montones de otros casos, podría decir que he visto muchas veces en el universo de las relaciones en la empresa el origen de la pérdida de motivación en sus promotores dueños o creadores, en sus trabajadores, o en todos. Y la consecuencia suele ser  que los  clientes o las ventas empiecen a bajar y los problemas financieros a asomar.

Todo lo que sigue son casos reales:
Imagen de globedia.com

Imagen de globedia.com

  • Si trabajo en un colegio de profe y tras varios años sé que no hay posibilidad de crear mi sueño en él, fácilmente me va a nacer cierto resentir con ese trabajo.
  • Si arriesgo mi dinero y el de otros para coger un traspaso de un negocio que ya tiene empleados y no me entiendo con ellos, -no importa el motivo, todo el mundo tiene un motivo-, ellos se van a resentir, van a desmotivarse y hasta que se vayan o se arregle el tema pasarán meses, quien sabe si pondremos en riesgo esa joven iniciativa.
  • Si he creado una empresa con la voluntad, la pasión y el saber hacer de un modo distinto, nuevo, afín a los tiempos, resulta que funciona y necesito crecer con rapidez, contrato a personas sin la reflexión que necesitaría y se crean falsas expectativas en  mí y en ellas, en un par de años la cosa va crear algunos caos.
  • Si soy de los que trabajan en la innovación social, presento  proyectos, obtengo subvenciones, he creado alianzas para cumplir con esas subvenciones sin la reflexión adecuada, es muy fácil que de nuevo, expectativas de unos y otros pasen factura.
  • Si he hecho un giro radical en mi vida y he decidido montar un lugar donde ofrecer terapias, economía social, casita rural, centro cultural o qué se yo, y claro, mi entusiasmo, incluso mis conocimientos de otros negocios aparentemente no apuntan a dificultades, pero…vaya, fíjate que sí, que no acabo de ser claro, que los demás no hacen lo que yo esperaría, etc.

Al final lo que hay detrás lo resumiría en dos, como los mandamientos: comunicación y confianza. Y esos dos en uno, honestidad. Pasa que una cosa es lo que me cuento y otra a dónde me lleva. Yo pienso que lo me cuento “va a misa”, que es así, pero si la realidad me muestra que no, que en realidad no va ni a misa ni a ningún sitio útil, estaría bien llegar a la conclusión lógica: lo que me cuento no es cierto.  Y salir de ahí.

¿Cómo? Muchas maneras, pero te cuento una a ver qué haces:

Haz una lista con dos columnas.

En una de las columnas escribe lo que “te cuentas” sobre la empresa, sobre cómo tratas a tus trabajadores, o compañeros, sobre cómo crees que te gusta tu trabajo, sobre qué cosas haces en él, sobre cómo decides las cosas, sobre si son decisiones consensuadas o no, sobre si cumples tu parte de los tratos, etc.

En la otra columna y a la misma altura escribes lo que ocurre.

Y compara. Este… si no coinciden es que te estás engañando. Es buena idea salir de ahí.

Un ejemplo de mi vida real. Me he  pasado, en serio, años, diciéndome que me encanta hacer excursiones largas de alta montaña (entiéndeme, Pirineos más o menos). Aunque ciertamente he tenido oportunidades (un entrañable grupo sigue enviándome los mails, son un encanto) en los últimos 4 años he ido una vez. Maravillosa, eso sí. Pero una vez. Pues… (¿y si no fuera cierto que me encanta tanto tantísimo?)

 ¿Qué consecuencias he visto que tienen muchas veces las expectativas no cumplidas?: enfado.

No voy a hablar más sobre ello hoy, pero sí te dejo un vídeo que igual te hace sonreir, y ciertamente, su práctica, ayuda a tomar mejores decisiones. Asegurado.

Con subtítulos en castellano linka aquí.

En versión original linka el vídeo.

Y finalmente, ya sabes, escribe tu comentario sobre lo que quieras, aunque sería muy chulo que escribieras sobre situaciones que tú has visto o vivido y que dirías está directamente unida a un problema de relaciones laborales.

Gracias de nuevo por leerme y estar más cerca. Ah, y también por compartir.

Etiquetas: , , ,

Mejorar las relaciones cuidando los valores

2 Respuestas

  1. Hola Sonia.
    Después de mucho tiempo después de nuestra charla online, me decido a visitar tu web de nuevo y mirando en el post sobre los frenos veo el vídeo “Solo Respira” y me doy de bruces con la gran verdad: EL FRENO SOY YO.
    No es que antes no lo sospechara pero ahora lo veo, lo reconozco y lo acepto.
    Este video me ha mostrado que estoy muy ENOJADA conmigo misma y mi frustración la vuelco hacia fuera y así me va. Hace mucho que me cuesta sonreír desde el corazón. Doy gracias por espacios como este para compartir. Felíz día.

    Marifran 27 noviembre, 2015 at 9:29 am #
    • Hola Marifran, gracias por tu comentario! Vamos a ponerle humor a la cosa, si?

      El enojo es fabuloso sólo si lo usamos cuando corresponde que es para cambiar algo.

      Una vez decidido ese cambio, hay que ponerse en marcha y el enojo ya no nos sirve más que para que ser bien ineficaces.

      :*

      Sonia 27 noviembre, 2015 at 4:09 pm #

Deja un comentario

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies