Hacer presupuestos, un acto de conciencia - SoniaJCook

Hacer presupuestos, un acto de conciencia


¿Qué te pasa por la cabeza cuando oyes la palabra ‘presupuestos’?

Te muestro 3 de las 5 definiciones que da el diccionario de la Real Academia:

3. m. Cómputo anticipado del coste de una obra o de los gastos y rentas de una corporación.

4. m. Cantidad de dinero calculado para hacer frente a lo sgastos generales de la vida cotidiana, de un viaje, etc.

5. m. desus. Propósito formado por el entendimiento y aceptado por la voluntad.

Si estás leyendo este post, probablemente tienes un negocio entre manos. Felicidades.

Y deseo que esté conectado con lo que te mueve, con lo que te emociona. Entonces, seguro que hay momentos gloriosos (porque los momentos de miedos, dudas, inseguridades, rabias y penurias mil, sí, también están, casi seguro también).

La cuestión es que, sobre todo en los primeros tiempos, ¿cómo haces los presupuestos? ¿los haces?

¿Qué son los presupuestos?

Ya has leído, en esas definiciones anteriores, que tiene que ver con contar gastos e ingresos. Básicamente. Y sí, así es. Pero es un contar imaginativo pues no conocemos el futuro (salvo que seas un ser con habilidades excepcionales que la mayoría no tenemos).

Pueden haber presupuestos de muchos tipos, pero aquí me refiero sobre todo a los de un año económico. (otro día hablaré de presupuestar un taller, un actividad o calcular el precio de un producto)

Entonces queremos que esa imaginación, sea útil. Sirva.

¿Para qué podrían servir unos presupuestos?

Para tomar decisiones que gracias a ellos sean más coherentes y le aporten mejor recorrido a tu proyecto (y obviamente, a tí)

¿Y dónde está el secreto, para que eso sea así?

Hasta donde me da la experiencia, hasta donde sé, en los tiempos actuales y para proyectos autónomos o de pequeñas entidades como es mi caso y supongo, el tuyo, el secreto está en la última definición que he copiado arriba, y que vuelvo a hacerlo aquí:

5. m. desus. Propósito formado por el entendimiento y aceptado por la voluntad.

(en desusuo… penita…)

El lenguaje nos representa y se va modificando según la comunidad que lo usa, también va cambiando. ¿cierto?.

En esos cambios a veces se pueden perder algunas perlas. Como ésta.

Imagínate si de verdad, cada vez que se hicieran presupuestos, incluyeran además las cualidades que pone esta definición. Es decir:

  • basados en el entendimiento. Muchas veces, sin embargo, en lugar de ello, se hacen presupuestos para quedar bien, para que el banco conceda un crédito, para que inversores confíen, para cumplir expedientes o qué se yo. Tal como lo entiendo, usar el entendimiento, sería hacer unos presupuestos basados en la honestidad, conciencia, sentido común, experiencia, etc. Eso significaría, que tengo datos de lo que pueden suponer los gastos, pido presupuestos si no los sé estimar,  pido ayuda si conviene, hago algunos cálculos básicos para poder  tener ese ‘entendimiento’.
  • aceptado por la voluntad. Palabras mayores. Si realmente nos comprometiéramos con nuestros presupuestos, si los aceptáramos como buenos, creíbles, deseables, con el reto que implican y con el precio que estamos dispuestos a pagar, entonces, nuestra voluntad se transforma en acción.

Y la verdad, vale mucho la pena.

Porque en resumen eso significaría: que pensamos lo que decimos, y que hacemos lo que pensamos.

Y como estamos trabajando para algo que nos emociona, que nos mueve, que nos hace sentir bien, unos presupuestos hechos con estas premisas nos coloca en un estado de acción mucho más eficaz que cuando ni tan siquiera pensamos en ello. ¿Te parece razonable? ¿Crees que vale la pena ponerse a ellos? ¿Tiene sentido?

Así pues te animo a ello. ¿Cómo hacerlos?

Desde aquí, con la iniciativa de la Academia Consultoría Humanista hemos creado un curso que deseamos te sirva  (usa este bono descuento: PRESUPUESTOSGLOBALES0517 )

 

Pero te explico, por sipresupuestos no lo haces, que unos presupuestos útiles NO necesitan un gran nivel de detalle. Al contrario. Quieres simplificar.

Lo básico es:

  • conoce los diferentes productos o servicios que ofreces agrupándolos por su precio/tipo. Si tienes varios talleres de 4 horas, no importa que el tema de cada uno sea muy diferente. Si vendes libros no hace falta separar (insisto, en este nivel de profundidad) cuántos libros de cada título.
  • haz una estimación de unidades posibles a vender por mes y por producto
  • calcula en cuánto dinero se transformarán esas ventas
  • conoce tus gastos fijos (el alquiler, teléfono, material de oficina, gestorías, etc)
  • conoce tus gastos variables (si haces cursos y tienes un asistente, es un gasto que está vinculado a hacer el curso en cuestión)
  • calcula el resultado que vendrá como consecuencia de restar tus posibles ingresos – tus gastos fijos – tus gastos variables
  • ¿susto?
  • acción
  • mira cómo podrías incrementar los ingresos. Normalmente hay tres opciones (que en el fondo son dos):
    • aumentar número de unidades vendidas
    • aumentar los productos o servicios,
    • o aumentar precio
  • nota personal: siempre puedes reducir gastos, pero si estás leyendo este artículo, dudo que estés inflándolos, así que ahí quizá hay poco margen. Por otro lado, es muy interesante para tu propósito de ponerte en modo crear, inventar y probar cosas nuevas que sirvan a tus clientes.

Y bueno, ahora es tu turno, ¿qué piensas tú de hacer presupuestos? ¿alguna vez los has hecho? ¿cómo los has usado? Me encantará leerte!

Mil gracias por formar parte de este entorno virtual.

Feliz de saber que somos muchos los que queremos ofrecer lo mejor de nosotros para hacer de este planeta un lugar mejor para todos.

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